Qué tamaño debe tener un código QR para imprimirlo en 3D
Casi todos los QR impresos que no se leen fallan por lo mismo: los cuadraditos salieron demasiado pequeños. Aquí tienes la medida mínima, de dónde sale y cómo calcular el tamaño del objeto antes de gastar filamento.
El módulo: la unidad que de verdad importa
Un código QR no se mide en centímetros, se mide en módulos: cada uno de los cuadraditos que lo componen. Un QR sencillo tiene 21 módulos por lado; uno con un enlace largo puede pasar de 50. Lo que decide si tu pieza se escanea no es lo grande que sea, sino cuántos milímetros mide cada módulo, que es simplemente el lado del QR dividido entre el número de módulos.
Un ejemplo real: la dirección https://mirestaurante.com/carta son 31 caracteres y genera un código de 29×29 módulos. Si lo imprimes con 60 mm de lado, cada módulo mide 60 ÷ 29 = 2,07 mm. Ese mismo enlace en un llavero de 34 mm baja a 1,17 mm por módulo, y ahí empiezan los problemas.
La regla de los 1,5 milímetros
En impresión FDM, la recomendación práctica es no bajar de 1,5 mm por módulo. El motivo es físico: una boquilla estándar de 0,4 mm deposita cordones de entre 0,4 y 0,45 mm de ancho y no puede hacer una esquina perfectamente viva. Con 1,5 mm de módulo caben tres o cuatro cordones por cuadradito y la forma se reconoce; con 1 mm te quedan dos cordones y las esquinas se redondean hasta el punto de que el lector confunde módulos vecinos.
Por debajo de 1,2 mm directamente no lo intentes en FDM. Si trabajas con resina puedes bajar bastante más, porque la resolución es otra, pero entonces el problema pasa a ser el contraste entre las dos piezas.
La herramienta calcula esta medida mientras diseñas y te la marca en rojo si se queda corta, precisamente para que lo descubras antes de la impresión y no después.
Cuántos módulos genera tu enlace
Cuantos más caracteres codifiques, más módulos necesita el código. Estos son puntos de referencia con corrección de errores media, que es la que usamos cuando no hay logo en el centro:
- Hasta 25 caracteres — 25×25 módulos. Es el terreno de los llaveros.
- Hasta 42 caracteres — 29×29 módulos. Aquí entra la mayoría de direcciones web cortas.
- Hasta 62 caracteres — 33×33 módulos. Enlaces con carpeta y algún parámetro.
- Más de 100 caracteres — 41×41 módulos o más. Reserva estos para placas grandes.
Hay un detalle que pilla a mucha gente: poner un logo o un emoji en el centro sube el número de módulos. Como la imagen tapa parte del código, hay que subir la corrección de errores al máximo para que siga siendo legible, y esa corrección ocupa espacio. El mismo enlace puede pasar de 29 a 37 módulos solo por añadir un emoji.
Cómo acortar el enlace, que es lo que más ayuda
Ganar módulos es gratis y ganar milímetros cuesta filamento, así que antes de agrandar la pieza, acorta la dirección:
- Quita lo que sobra. Los
?utm_source=…y demás parámetros de seguimiento pueden duplicar la longitud sin aportar nada al cliente. - Usa el dominio a secas cuando puedas.
mirestaurante.com/cartafunciona igual que la versión conhttps://www.delante, y son doce caracteres menos. - Crea una dirección corta tuya. Si tu web permite redirecciones,
mirestaurante.com/capuntando a la carta es lo ideal: corta hoy y te deja cambiar el destino mañana sin reimprimir nada. - Cuidado con los acortadores de terceros. Acortan, sí, pero si el servicio cierra tus piezas impresas quedan inservibles. Para algo que va a estar años en una mesa, mejor tu propio dominio.
Del módulo al tamaño del objeto
Una vez sabes los módulos, el cálculo es directo: lado del QR = módulos × milímetros por módulo, y al objeto hay que sumarle el margen. Ese margen no es decorativo: el estándar pide una zona de silencio de cuatro módulos alrededor del código, sin nada que la invada. En una pieza impresa ese margen es la base lisa que rodea el relieve, y por eso la herramienta lo agranda automáticamente cuando tus módulos son grandes.
Con 29 módulos y 1,5 mm por módulo salen 43,5 mm de código más unos 12 mm de margen: unos 56 mm de pieza. Ese es el mínimo realista para un enlace normal.
A qué distancia se va a leer
Hay una regla de oro en señalización: un QR se lee con comodidad desde unas diez veces su anchura. Un código de 60 mm se escanea bien desde medio metro, que es justo la distancia a la que está un cliente sentado en una mesa. Si la pieza va en una pared y la gente va a escanearla de pie a un par de metros, necesitas un código de 20 cm, y ahí ya hablamos de placa grande, no de llavero.
Comprueba antes de imprimir
El truco más barato: escanea la vista previa en la pantalla con tu propio móvil antes de descargar nada. Si en pantalla, que es el escenario más favorable, ya le cuesta enfocar, en plástico no va a mejorar. Y cuando saques la primera pieza, pruébala con dos o tres teléfonos distintos —incluido alguno viejo— antes de lanzar una tirada de veinte.
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