Soporte, llavero o placa: cuál elegir para tu QR
Los tres objetos codifican lo mismo; lo que cambia es dónde acaban y cuánto cuesta hacerlos. Esta es la comparación práctica, con medidas reales y una estimación de filamento para que eches cuentas antes de imprimir.
Soporte de mesa
Una cuña inclinada que se queda de pie sola. Es el formato para todo lo que se lee sentado y de cerca: la carta del restaurante en cada mesa, el «déjanos una reseña» junto a la caja, el menú del día en la barra.
La cara del código va inclinada unos 60 grados, que es el ángulo al que un cliente sentado la ve de frente sin tener que levantarla. Y va inclinada hacia arriba a propósito: así se imprime sin soportes, sin material de descarte y sin las marcas que dejan al retirarlos.
En tamaño mediano ronda los 77 × 44 × 79 mm. Es el más macizo de los tres, así que también el más caro de producir: con relleno del 15 % cuenta unos 40 a 70 gramos y entre cuatro y seis horas por unidad, según impresora. Si vas a hacer veinte para veinte mesas, calcula bien antes de empezar.
Llavero
Una placa plana de 3 mm con un agujero para la anilla. Es el formato de lo que se regala y se lleva puesto: ferias, congresos, bodas, despedidas, eventos deportivos. También funciona muy bien como chapa para mascotas con un QR a tus datos de contacto.
Su virtud es el coste: unos cinco a siete gramos y media hora por pieza. Puedes llenar la cama con quince o veinte de golpe y sacar una tirada entera en una tarde.
Su límite es el tamaño. En 34 mm de lado, un enlace normal se queda en poco más de un milímetro por módulo, que es territorio de fallo. Con el llavero, acortar el enlace no es opcional: usa una dirección corta de tu propio dominio y comprueba que la herramienta no te marque el aviso en rojo.
Placa de pared
Una plancha plana de 3,2 mm con dos agujeros arriba para colgarla. Es el formato de lo que se lee de pie y a distancia: la entrada de un apartamento turístico con el wifi, el escaparate con el Instagram, la ficha de una máquina con el enlace al manual.
Al ser el más grande —hasta 130 × 154 mm en tamaño grande— es también el que permite módulos más gordos, así que es el único donde puedes permitirte un enlace largo sin preocuparte. Cuenta unos 35 a 45 gramos y entre dos horas y media y tres y media.
Para colgarla, dos tornillos con taco si la pared es de obra, o cinta de doble cara de espuma si es un alicatado o un cristal donde no quieres taladrar. Si va a estar al sol directo detrás de un escaparate, evita el PLA: se deforma con el calor. Ahí toca PETG o ASA.
La comparación rápida
- Se lee sentado y de cerca → soporte de mesa.
- Se lo lleva el cliente → llavero.
- Se lee de pie o a distancia → placa.
- Tienes un enlace largo → placa, o acorta la dirección.
- Necesitas muchas unidades y baratas → llavero.
- Va a estar al sol o a la intemperie → cualquiera, pero en PETG o ASA, no en PLA.
Un apunte sobre las cantidades
Las estimaciones de arriba son orientativas: el gasto real depende de tu relleno, del número de perímetros y de la altura de capa. Antes de una tirada grande, imprime una sola pieza, mira lo que te dice el programa de tiempo y gramos reales, y multiplica. Y sobre todo, escanéala con dos o tres móviles distintos: es mucho más barato descubrir un problema en la unidad uno que en la veinte.
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